
Es
la patología que más afecta a las nuevas edificaciones, está producida por la falta de ventilación y los cambios de temperatura entre un
ambiente y otro.
Se caracteriza por la aparición de moho generalmente en las esquinas superiores y encuentros del paramento
vertical y horizontal de las habitaciones.
Las
técnicas de intervención podrán ser variadas pero relacionadas
con algunas de las siguientes:
Control
de la humedad relativa.
Como no podemos evitar el uso cotidiano de una vivienda como cocinar, ducharse,
o incluso respirar, podemos controlar la humedad de otras formas como por
ejemplo instalar cierres automáticas en las puertas de lo baños y cocinas de
tal manera que se mantengan cerradas, limitar el secado de ropa en el interior
de la vivienda, evitar calefactores de gas que generan vapor en la combustión,
limitar la ventilación natural en tiempos húmedos o emplear deshumidificadores,
entre otros.
Aumento
de la ventilación o la temperatura.
Podemos conseguir esto colocando instalaciones de extracción de aire sobre todo
en las zonas de producción de vapor como cocina y baño.
Actuar sobre la envolvente (la fachada), aumentando la resistencia térmica de sus
elementos, normalmente mediante el empleo de aislante térmico.
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